8/8/25

CARITAS SONRIENTES

 


Es verdad, considera que tooodos, pero tooodos tenemos algo que resolver, algunas cosas al parecer más sencillas y otras algo más elaboradas, pero si algo es cierto esque siempre habrá escollos y cosas a resolver, la vida es eso misma una serie de cambios constantes a los cuales debemos dar respuesta.

Como cualquier otro proceso relacionado con el desarrollo y el crecimiento, la habilidad para poder resolver nuestros problemas consistirá principalmente en reconocerlos, para luego actuar en consecuencia, y este en nuestra vida, en la vida que estamos viviendo, será un proceso constante por lo mismo digo que siempre tendremos algo que resolver.
Y no, no creo que todos estemos tristes por dentro, las caritas no son solo tristes, también habrá
( me incluyo ) personas con preocupaciones internas, las cuales se tienen que resolver, y no por eso nos sentimos tristes o abatidos, sabemos SI que tendremos que resolverlas, pero con al confianza de poder hacerlo.

Habitualmente los seres humanos nos preocupamos más de las necesidades que deseamos satisfacer, o dicho de otra forma de aquellas situaciones que nos causan problemas más que de las posibilidades de solución. Por ello se hace costumbre (hábito) en algunas personas vivir preocupadas de los problemas destinando mucho tiempo, energía y emociones, dando vueltas en su cabeza una y otra vez y, por el contrario, destinando menor cantidad de recursos a la búsqueda de soluciones y nuevas posibilidades aquí el mensaje es “no se preocupe tanto de los problemas más bien ocúpese de ellos”...
Te envío un abrazo


Psi GCuadra

19/5/25

¿Se puede volver después de una infidelidad?

 

La infidelidad

La infidelidad es un hecho inesperado, vivido casi siempre como algo extraño, ajeno, como si quien traiciona hubiera quebrantado un orden natural en la forma de relacionarse.
La persona que ha sido traicionada, por su parte, intenta comprender los motivos del engaño y busca una
explicación que, de todos modos, no aliviará su dolor ni le permitirá entender del todo.

Y es que lo que cuesta aceptar es que la infidelidad no es un acto “natural”, sino el resultado de una decisión . Una decisión que, por cierto, suele sostenerse con un gran esfuerzo interno.

La primera sensación que atraviesa quien sufre una infidelidad es la sorpresa . Pero, casi de inmediato, esa sorpresa se transforma en dolor profundo y desgarrador .


¿Se puede volver después de una infidelidad?

La infidelidad deja la sensación de que algo se ha roto. La confianza, el valor personal y la autoestima se ven profundamente afectados.

Cada persona es única, y cada pareja tiene su historia.
Algunas logran reconstruirse después de un arduo trabajo emocional; otras, simplemente, no pueden ni siquiera intentarlo y terminarán por separarse.
Pero hay un tercer grupo , quizás el más doloroso: el de quienes no pueden resolver lo ocurrido y, aún así, permanecen juntos .
Viven en una relación cargada de tensión, reproches y resentimiento, que puede extenderse por años, acompañada de angustia y rabia.


Volver a confiar

Reintentar una relación después de una infidelidad es posible , pero exige una sinceridad personal profunda .
Es necesario reconocer si realmente se puede volver a confiar, sin autoengaños ni presiones externas.
A veces, pese a los mejores esfuerzos, el dolor no cede. En esos casos, hay que tener el valor de decir: “no puedo” .

Porque es preferible separarse con honestidad , que sostener a cualquier costo una pareja que ya no es lo que era y que ha perdido su posibilidad de recuperar la felicidad.

Psi. G. Cuadra


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7/5/25

La hermosa rosa del principito.

 


Para todos los amantes de "El Principito", ¿a que no sabían que "La Rosa" no era solo un personaje cualquiera? Este personaje resulta ser la salvadoreña Consuelo Suncín, esposa de Antoine de Saint Exupery, mujer controversial considerada por algunos una mujer adelantada a su época y para otros, una mujer con vocación "puteril" (así dicen los libros).



Hija de un General dueño de fincas cafetaleras, a los 18 años consigue una beca y se va a Estados Unidos a estudiar inglés; esto dice mucho de ella, ya que salir de su casa en esa época era algo muy mal visto. Se casa con un militar mexicano, aunque después se supo que solo era un vendedor de pinturas caseras. Consuelo decide divorciarse meses antes de que su esposo muriera en un accidente de ferrocarril.


Viuda y con ganas de comerse al mundo, llega a México con una carta de recomendación y solicita entrevistarse con José Vasconcelos, si, el mismo que dijo “por mi raza hablará el espíritu”; este personaje la hace esperar por dos horas y cuando al fin la recibe, le dice: “una mujer bonita, joven y viuda no necesita trabajar, puede ganarse la vida con sus encantos”.

Consuelo insiste en una segunda entrevista y aunque Vasconcelos no le da el empleo, le ayuda para estudiar Derecho, se enamora de ella y tienen un romance de esos con notas de mil colores.



La lleva a París y conoce al prosista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, quien en su tiempo era considerado el más exitoso escritor latinoamericano. Consuelo lo abandona y se casa con Gómez Carrillo. Despechado, Vasconcelos le dedica varias páginas en sus memorias y dice que el romance con el príncipe de los cronistas es debido a la vocación "puteril" de su amada.


Vuelve a quedar viuda pero ahora con mucho dinero, así que bonita, joven, viuda y con mucho dinero, viaja a Buenos Aires a liquidar las propiedades de su difunto marido y ahí conoce a Antoine de Saint Exúpery. Lo de ellos fue amor a primera vista, él la invita a volar y ahí suceden una serie de incidentes pero Consuelo mantiene a raya a Antoine (Creo que ella me ha domesticado, dice Saint Exúpery. ¿Les suena?). Se casan en contra de la voluntad de la familia del escritor ya que era odiada por la sociedad francesa por el hecho de ser extranjera, "venida de quien sabe dónde”. En realidad no le perdonaban que una mujer viuda y de origen indígena se ganara el corazón del escritor más famoso de Francia. La familia Saint Exúpery era terriblemente antisemita y para ellos ese matrimonio era peor aún que casarse con una judía. La única defensora de Consuelo fue su suegra y según sus propias palabras: “si su hijo la amaba, ella la amaba”.


Consuelo y Antoine vivieron 13 años de matrimonio intenso, él con sus frecuentes viajes, el gusto por la vida bohemia y sus múltiples infidelidades (“Vete a ver las rosas, que así comprenderás que la tuya es única en el mundo”. ¿Les vuelve a sonar?).


Según palabras de ella, ser la esposa de un piloto fue un suplicio, pero serlo de un escritor, fue un verdadero martirio. A pesar de sus peleas siempre estaban al pendiente uno del otro, ella era asmática como "La Rosa" (que tosía) y el Principito la tenía en un capelo para que no le pasara nada.


La sociedad francesa trató de no relacionar su nombre con el escritor y le propinaron tremendos desaires, y fue hasta hace pocos años que reconocieron que sin su influencia, El Principito no habría sido escrito.


En lo que muchos están de acuerdo es en que más que una fábula filosófica, como muchos lo han hecho creer, "El Principito" es una alegoría de la propia vida de Saint-Exupéry, de sus incertidumbres y su búsqueda de paz interior. Pero también es una alusión a la atormentada relación con Consuelo.


Y Consuelo fue la musa que inspiró a la rosa de "El Principito".
"La rosa es Consuelo", afirma Marie-Helene Carbonel. "Los tres volcanes son los volcanes de El Salvador. Los baobabs son las ceibas a la entrada del pueblo de Armenia, en El Salvador. La rosa que tose es Consuelo, que sufre de asma, que es frágil y por eso está protegida bajo una campana de cristal".
"Las otras cinco mil rosas pueden ser las otras mujeres de Saint-Exupéry, pero para El Principito esas rosas no valen nada, la única que vale es su rosa".
"Se ha querido presentar a este libro como un cuento para niños. Pero no lo es de ningún modo. Es un libro que escribió para pedir perdón a Consuelo, es un acto de contrición", dice la escritora francesa.

Tomado de la red.