14/5/20

A MIS HIJAS, MI GRAN TESORO

A ELLAS MI GRAN TESORO


Una  de las razones por que se celebra este día, es porque tengo hijas, de lo contrario, además de que nadie me hubiera felicitado, tampoco me quedaría el saco de “ser madre” y como considero que nos TITULAMOS el mismísimo día, no me queda mas que felicitarlas a ellas también, ya que    –reitero- sin ellas no podría haber sido Madre.
Por eso y por las ocasiones cuando acudí a algún festival del día de la madre y disimuladamente me limpie una lagrimita que se escapaba por ahí.
Por eso y por esas desveladas a media noche para comprobar que ya se les había bajado la temperatura.
Por eso y por limpiar una diarrea en un restorán *Nice*, porque a mi pequeñita le dio pero en serio
Por eso y por estar recortando en las revistas figuritas para la tarea
Por eso y el enorme gusto de hacer galletitas y enharinarnos todas al prepararlas
Por tener una sensación de vértigo cuando se subían a los juegos de la feria, y ellas  tan felices y yo únicamente a cada vuelta ( una y otra y otra y otra vez ) diciéndoles adiós con mi mano
Por eso y por las desveladas a media noche para ir a recogerlas a sus primeras fiestas
Por eso y los berrinches que hacíamos (mutuamente) al no querer darnos cuenta que ya estaban creciendo, y ya tenían sus propias ideas
Por eso y verlas crecer y ver que ya te pasan en estatura, y caer en cuenta que es el único ser humano del que no te darán celos ni envidia si te pasan de estatura
 Por eso y tantas cosas que me podría pasar escribiendo
Yo tengo un par de maravillosas hijas, las cuales me concedieron el enorme privilegio de ser MADRE.  Lo cual desde el fondo de mi corazón, yo agradezco y bendigo esos dos maravillosos seres que hasta el día de hoy, me han permitido funcionar (como un motorcito) guiadas por su enorme amor y su capacidad para poder superarme en todo y con todo.
Hijas  en este 10 de Mayo yo las amo y agradezco y bendigo  ser su madre.

18/3/20

HACER LO QUE TE CORRESPONDE

 
 
 
 
Así es, cada uno haciendo lo que nos corresponde. Ni más ni menos.
Si tan sólo en estos momentos difíciles cada uno hiciera lo estrictamente personal... hasta eso marcaría la diferencia
Psi GCuadra

21/2/20

DEJAR IR, ES DEJAR LLEGAR







El "dejar ir" normalmente lo asociamos con la pérdida, lo cual suele generar una sensación amarga. Quizá hemos asumido que tenemos que dejar ir todo aquello que nos daña, pero aún así no logramos despojarnos de esa sensación de abandono, vacío y desamparo. A veces sentimos que ese dejar implica soltar la seguridad y lo conocido para lanzarnos al vacío sin paracaídas.

Esa sensación obviamente no nos ayuda a dejar ir, al contrario, genera una fuerza que nos mantiene atados a lo que nos daña. Aunque somos conscientes de que debemos dejar atrás el lastre, la sensación de pérdida es abrumadora y la incertidumbre tan grande, que nos aferramos a ese peso. De tal forma podemos pasar meses o incluso años debatiéndonos entre el aferrarse y el soltar.

A lo largo de nuestra vida hemos desarrollado una profunda aversión a la pérdida. Se debe a diferentes mecanismos psicológicos que se ponen en marcha y de los cuales no son más que ilusiones que hemos asumido como verdades.
  • Sensación de seguridad
Una de las principales causas de nuestra aversión a la pérdida radica en nuestros hábitos. Los hábitos nos brindan seguridad porque nos permiten mantener nuestro entorno relativamente bajo control. Toda pérdida implica un reajuste de esos hábitos por lo que sentimos que la seguridad que hemos construido se tambalea. Entonces tenemos miedo y genera ansiedad.
  • Vínculo emocional
El problema es que establecemos inmediatamente una conexión emocional, "efecto propiedad" la cuál nos mantiene atados a las cosas, situaciones o personas aunque estas ya no nos reporten felicidad o incluso nos hagan daño. En la filosofía budista, a ese vínculo emocional se le denomina apego, y se considera como una de las causas de nuestra infelicidad.
  •  Pensamiento dicotómico
Solemos pensar en términos extremos y antagónicos, lo cierto es que el patrón de pensamiento que nos han inculcado es en blanco o negro. Por eso asumimos que la pérdida es el vacío, en contraposición con la ganancia, que asumimos como sinónimo de plenitud. Este pensamiento está sesgado y nos impide asumir una perspectiva más amplia y compleja del mundo.

Dejar ir también es dejar llegar

Una parábola budista que nos ayudará a lidiar con la pérdida desde una perspectiva diferente.

Un hombre famoso por su erudición, decidió visitar un día a un reconocido maestro zen para que le enseñara lo que le faltaba por saber. El maestro lo recibió en el monasterio y lo invitó a tomar el té.
Apenas se sentó, el erudito le contó que había pasado toda su vida estudiando y le contó toda la historia del budismo zen. Por último, le dijo:
- He viajado desde muy lejos para que me enseñes todo lo que me falta por saber sobre el zen. 
El maestro no le respondió, tomó la taza y comenzó a verter el té. Sin embargo, no se detuvo cuando la bebida colmó la taza, de la tetera seguía saliendo el té.
El erudito estaba asombrado. No podía creer que aquel famoso maestro del que todo el mundo hablaba, fuera tan descuidado. Sin embargo, no dijo nada.
El maestro zen siguió vertiendo el té, que ya ocupaba la bandeja. El hombre no se pudo contener, así que casi le gritó:
- ¡Detente! ¿Acaso no ve que la taza está llena y estás derramando el té?
En ese punto el maestro zen se detuvo y le respondió:
- ¡Exacto! Al igual que la taza de té, tu mente está llena. ¿Cómo pretendes que te enseñe si antes no la vacías?

La filosofía budista considera que para que se produzca un cambio realmente trascendental en nuestro interior, primero debemos ser capaces de deshacernos de todos los prejuicios, patrones de pensamiento, creencias y apegos que nos limitan. Solo podemos abrazar el cambio, cuando estamos dispuestos a abandonar lo que somos. Desde esta perspectiva, el dejar ir no tiene una acepción negativa, todo lo contrario, es un proceso de crecimiento interior que sigue la ley del desapego, imprescindible para permitir que las nuevas cosas puedan ocupar ese lugar.

A veces, mantenernos encadenados al pasado, nos impide movernos hacia el futuro y todo lo que este nos depara. Las cadenas de los hábitos y el grillete de lo conocido nos mantienen sujetos, impidiéndonos aprovechar las nuevas oportunidades.


Por eso, podemos empezar a ver ese
“dejar ir” como un paso necesario para “dejar llegar”. No se trata simplemente de una pérdida sino de un acto consciente de desapego a través del cual nos permitimos abrirnos a las nuevas experiencias. Se trata de un cambio de perspectiva que puede cambiarlo todo y que, sin duda, vale la pena.

Unos ciclos culminan y comienzan otros. Tal vez un proyecto, una relación, un cambio de hogar, un nuevo trabajo, un cambio de país o termina un año. Ante cada cierre, estamos frente la posibilidad de volver a empezar, de volver a elegir, de renovar o de tonificar lo que ya concebimos.

Para abrirnos paso a lo nuevo, hay que poner orden, revisar qué cosas funcionan y retirar las que ya están caducas.
      
Detente un momento.. y date cuenta conscientemente a que estás atado ahora mismo y te daña, decídete a actuar-

Tomado de la red, sin autor.
Psic. GCuadra